sábado, 21 de mayo de 2011

¿Cómo se manifiesta el tecnoestrés?


Cuando hablamos de tecnoestrés, el también denominado Síndrome de Fatiga Informativa, nos referimos al malestar y a las secuelas psicológicas y físicas que produce el uso intensivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones en el ámbito laboral, en el ocio y en la vida familiar.
Esta patología habitualmente se manifiesta a través de los siguientes trastornos:
Trastornos psíquicos: ansiedad, inquietud, problemas de concentración, pérdida de memoria, trastornos del sueño, cambios repentinos de carácter, irritabilidad, apatía, agresión, tristeza angustia y aislamiento; esto último conlleva una vida disfuncional, por la aparición de conflictos en el área ocupacional, social y familiar.
Trastornos físicos: dolor de cabeza, irritabilidad de la vista, ulceras, gastritis, palpitaciones, mareos, dolores musculares y/o articulares en brazos, hombros, cervical y espalda. 
También se deben tener en cuenta algunos criterios de diagnóstico, como:
  • La necesidad de incrementar el tiempo de conexión a Internet para lograr la satisfacción.
  • Pensamientos recurrentes obsesivos acerca de lo que estará ocurriendo en Internet.
  • Sueños acerca de Internet
  • Las actividades sociales, profesionales o de recreo disminuyen o desaparecen a causa del uso de Internet.
  • Necesidad obsesiva de adquirir las últimas novedades tecnológicas.
  • Capacidad para estar manejando varios dispositivos tecnológicos al mismo tiempo.
  • Empobrecimiento notable del lenguaje hablado y escrito.

viernes, 13 de mayo de 2011

La enfermedad del futuro


 
Tecnoestrés es la incapacidad de enfrentarse a la tecnología de la información y sus cambios acelerados “de un modo psicológicamente saludable”, “O te adaptas o te quedas”. Ya se la esta considerando una “nueva patología”, que puede aparecer bajo dos modalidades opuestas:
  • Por un lado, como una aversión a la tecnología, que a veces se convierte en una tecnofobia. Se desarrolla de manera más habitual en las personas de mayor edad, a los que le cuesta adaptarse a las nuevas tecnologías, que comúnmente se requieren en cosas muy cotidianas como utilizar el cajero automático. Se considera que estas personas aunque lo oculten, les provoca mucho enojo e impotencia y la sensación de haberse quedado atrás.
  • En el otro extremo, se manifiesta como una identificación exagerada con la tecnología; es el caso de las personas que “no se pueden despegar” de la computadora, que están siempre tratando de ganar la carrera a la innovación, que padecen si no tienen lo último.
Este último caso es el que desarrollaremos más en profundidad en este blog, ya que consideramos que es una nueva «enfermedad», que comenzó a instalarse progresivamente desde hace 20 años y seguirá invadiendo a aquellas personas que habitualmente trabajan con el ordenador, navegan por Internet, usan el teléfono móvil y tienen al alcance de su vida cotidiana cientos de aparatos tecnológicos, sin los que, digamos, casi no pueden vivir.
Todo indica que, por ahora, no son muchos los pacientes aquejados por esta dolencia de «última generación», pero las consultas por este tipo de estrés aumentaron aproximadamente un 20% en los últimos cinco años. Por lo tanto si las cosas siguen así y la gente no hace un uso más moderado y reflexivo de las nuevas tecnologías, aplicando los cuidados necesarios, esta enfermedad podría convertirse en una epidemia, con la suerte de que, no afectará a los pobres, como suele pasar, sino que se interesará especialmente por ejecutivos, profesionales y personas que trabajan habitualmente con estas herramientas.